Carolina Ross llega en compañía de su madre Luz María Cuen a las oficinas de EL DEBATE bajo una de las torrenciales lluvias que sorprenden a la ciudad actualmente. Luce más delgada desde aquella final de La voz…, transmitida el 15 de diciembre de 2013, muy segura para alguien de 18 años, se ve que ha madurado en poco tiempo.
Para la sesión de fotos cambia su atuendo negro por un vestido que resalta la combinación de identidades que dan como resultado su llamativa presencia en los escenarios.
La cantante tiene algo de estrella pop, de lolita, y en algunas poses su cara pierde toda emoción, como un maniquí.
